Palatabilidad en perros: qué es y por qué no es lo mismo que calidad
Si tuviéramos que explicar que es palatabilidad de forma sencilla, diríamos que es el conjunto de estímulos que hacen que un plato sea apetecible: su olor, su textura, su temperatura y su sabor. Es lo que determina que tu perro decida hincarle el diente o ignorarlo por completo.
La palatabilidad, se ve diferente segun la perspectiva que tengas.
La industria del pienso, que produce unas croquetas que requieren una alta inclusión de carbohidratos, para conseguir que una bola de pienso seca resulte atractiva tiene que hacer un trabajo de ingeniería (esprayado de grasas, adición de aditivos, etc). En cambio, cuando apuestas por alimentos naturales para perros, el interés viene de serie porque la materia prima huele y sabe a lo que es.
Qué es la alimentación palatable canina
Para conseguir que un perro se coma un mix de cereales extrusionados con harinas de carne (a veces - no todas - con un sobreprocesamiento térmico de reendering que afecta a su calidad, digestibilidad y aminoacidos), las marcas suelen recurrir a los palatantes. Estos compuestos son, básicamente, grasas pulverizadas, hidrolizados o aromatizantes químicos que se rocían por fuera de la croqueta.
Su objetivo es camuflar un ingrediente poco atractivo para el instinto del animal. Es una especie de "efecto comida rápida": el olor les engancha al principio, pero nutricionalmente el plato es pobre.
Los factores que determinan si un perro acepta un alimento
La aceptación de la comida no ocurre solo en la boca, sino que sigue un proceso muy instintivo:
- El aroma: Si el plato no pasa el filtro de la nariz, el perro no va a dar el siguiente paso.
- La textura en la boca: Prefieren la consistencia tierna y jugosa antes que la excesivamente crujiente o reseca.
- El post-ingesta: Su cuerpo asocia cómo se ha sentido después de comer. Aquí es donde palatabilidad y digestión en perros van de la mano; si el alimento le genera pesadez, terminará rechazándolo días después.
Por qué el olfato manda por encima del sabor
A diferencia de nosotros, los perros tienen pocas papilas gustativas, pero su olfato canino es una auténtica locura, miles de veces más desarrollado que el nuestro. Ellos no saborean la comida como nosotros; la huelen mientras la mastican. Un plato que desprende un aroma real, húmedo y honesto activa sus jugos gástricos mucho antes de que lo dejes en el suelo.
Palatabilidad en comida fresca y húmeda frente a pienso artificial
Cuando pones frente a frente el pienso y la comida fresca para perros, la diferencia salta a la vista (y a la nariz). El pienso es un producto seco que necesita aceites añadidos para llamar su atención, unos aceites que, además, se van enranciando en cuanto el saco pasa unos días abierto en la cocina.
La comida natural cocinada para perros, al estar cocinada a baja temperatura, conserva sus propios jugos y un olor auténtico a carne (que por cierto, puedes incrementar calentándolo para que volatilice su aroma) y verduras de verdad. No necesita ningún disfraz. Esta humedad natural no solo hace que el plato sea irresistible, sino que aporta un porcentaje de agua fundamental para mejorar la digestibilidad de todo el menú. El animal come contento porque su biología reconoce que ahí dentro hay nutrientes de verdad.
Señales de que tu perro necesita un cambio de alimentación
Cuando un perro empieza a mostrar lo que llamamos un apetito selectivo o se vuelve "delicado" con la comida, rara vez es por capricho; suele ser su forma de decirnos que ese menú no le sienta bien, o está cansado de ella. Presta atención a estos detalles:
- Come por pura obligación: Si deja el plato a medias, le da vueltas o solo come a última hora del día cuando ya no puede más de hambre.
- Se cansa rápido de las marcas: Si tienes que cambiar de saco de pienso cada pocos meses porque "se aburre" del sabor. Lo que ocurre es que los palatantes artificiales ya no logran engañar a su instinto.
- Gases o digestiones ruidosas: Si el alimento huele muy bien pero por dentro es una bomba difícil de procesar (por las grasas o aditivos añadidos), verás que su tripa se queja a menudo.
Si notas que comer se ha convertido en una batalla diaria o en un trámite aburrido, la solución no es buscar un pienso con un sabor más intenso. El cambio real pasa por hacer una buena transición alimentaria en perros hacia opciones menos procesadas, o totalmente o al menos una parte de su ración con una suscripción mixta al 50% o de topping al 25%.
Al final, ver disfrutar a tu compañero con su plato de alimento húmedo o cocinado, sabiendo que además le está sentando de maravilla, es una de las mayores satisfacciones que tenemos como cuidadores. ¿A tu perro le apasiona su comida actual o notas que la mira con algo de desgana? Cuéntanos, nos encanta conocer vuestras rutinas en casa.